Qué mejor idea que irse a la nieve el fin de semana y llevarse un trineo, como aquel que utilizaban nuestros abuelos o bisabuelos, para pasarlo en grande con nuestros hijos. A menudo los niños, sobre todo si son de corta edad, se cansan de esquiar, no pueden seguir nuestro ritmo, y lo que se suponía que iba a ser un fin de semana inolvidable, de diversión, se convierte en una pesadilla.

La otra opción es dejarlos en las guarderías de esquí o, simplemente, en casa, al cuidado de algún familiar. Pero hay una solución mucho más sencilla, que os permite disfrutar de la nieve y de vuestro hijo sin que la salida se convierta en un infierno. ¿Se te ocurre algo mejor que un trineo de nieve?

Disfrutar sin peligros

El trineo es ideal. Permite a los niños disfrutar a tope de la nieve, sin cansarse demasiado. Y a los padres, esquiar. El trineo no entraña peligros, lo puede conducir el niño sólo o con más niños, o con un adulto. Contra más personas en el trineo, más divertido. ¡Ah! Y no hay por qué preocuparse. El trineo apenas coge velocidad, debido, justamente, al poco peso que lleva (el niño acostumbra a pesar bien poco y el trineo está hecho de materiales ligeros). Y precisamente como coge poca velocidad, es muy difícil que vuelque.

Los niños se lo pasan en grande deslizándose por las laderas de la montaña. No paran de subir, bajar y de ir de un lado para otro. Los niños más pequeños, de corta edad, que aún no puedan manejar el trasto, pueden ir sentados y los padres podemos tirar de la cuerda del trineo, paseándoles por la nieve, mientras nosotros practicamos un poco de esquí de fondo.

La parte de delante del trineo está como doblada hacia arriba y de allí salen las cuedas que utilizas para controlar el aparato. Lo mejor es utilizar el trineo en laderas de montañas donde no haya árboles, ni piedras que sobresalgan ni demasiada gente, porque corremos �o corren- el peligro de llevárnosla por delante. En las las superficies despejadas es mucho más fácil conducir un trineo. Es aún más divertido cuando se montan varias personas en un mismo trineo. Os podéis tumbar o ir sentados, da lo mismo.

Un poco de historia

Desde que se inventó, el trineo ha cambiado poco: un par de patines unidos transversalmente por una plancha de madera o de acero. Dirigir el trineo es sumamente fácil, tanto que lo puede hacer el niño si ayuda de ningún adulto. Y para hacerlo, el trineo tiene un par de cuerdas que están atadas a la parte delantera y un fuero en la parte posterior.

Y esto de dejarse caer por la montaña cubierta de nieve, recuerda mucho a un deporte llamado �luge�, una modalidad deportiva que ha estado largo tiempo olvidada. Y bastante desconocida por la gente, aunque en 1964 se incluyó ya por primera vez en los Juegos Olímpicos de Invierno.

El trineo lo utilizaban ya los primeros indios americanos para desplazarse cómodamente de un lugar a otro durante el invierno. Nuestros tatarabuelos ya se divertían en invierno lanzándose montaña abajo en trineos de madera. Y hoy en día, tenemos una amplia variedad de trineos en la que escoger. Hay algunos que no necesitan ni trineo, unos plásticos les bastan. La diversión, sea como sea, está asegurada.

Como deporte, al parecer, se inventó en las montañas de Montreal, más o menos a finales del siglo XIX y después, se extendió a los Estados Unidos. AL principio era muy popular, pero poco a poco fue perdiendo terreno a favor del esquí.
Un día en la nieve

El trineo de nieve es una de las formas más divertidas de pasar un día en la nieve. Es apto para toda la familia y la mayoría de pistas de esquí de la Península se puede utilizar. Pero ¡ojo! hay que ir con cuidado para no arrollar a nadie y para que nadie nos arrolle.